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The Gramophone Allstars. Música jamaicana con actitud de Jazz

Posted on 5 Octubre, 2011 in Sin categoría by ACR Crew

A estas alturas han corrido ríos de tinta sobre lo prolijo de la cantera catalana de músicos talentosos para la formación de nuevas bandas de música jamaicana. No voy a negar que algo de cierto hay en ello -cuando el río suena…-, pero en buena medida también han subyacido ciertos intereses en alimentar el mito. En el caso que nos ocupa, el proyecto The Gramophone Allstars (TGA) es un spin off de The Delighters, cuya finalidad principal era la de desarrollar en plenitud la faceta más jazzística que comenzaba a aflorar en su alma máter compositiva, el saxofonista Genís Bou -quien responde gentilmente a esta entrevista-. Tres de años de trayectoria y tres par de trabajos en el mercado -“Just Delightin” (Silver Bullets, ´08), “Simbiosi” (Liquidator, ´10) y “Levitant a la deriva” (Liquidator, ´11)- nos permiten descubrir una gema que, a falta de ser pulida, brilla con la luz que irradia su vocalista Judit, hábilmente sustentada por jóvenes músicos de jazz en formación.

Partamos del principio: Genís y Aleix, hermanos, militabais en una formación gerundense de La Bisbal d´Empordà denominada Delighters y en 2008 adoptáis la decisión de escindiros de la misma formando una nueva banda en Barcelona. ¿Qué motivos os conducen a tomar dicha decisión y a instalaros en Barcelona gestando una banda con renovados integrantes de nombre TGA? ¿Cómo se produjo el encuentro en el plano personal y musical con dichos componentes?

Pues la verdad es que fue un momento un poco difícil y complicado por varias razones. Durante los últimos años en Delighters yo lideraba el proyecto. Era un grupo que llevaba ocho años tocando y que estaba formado por amigos, por lo cual plantear la escisión fue especialmente delicado. Había una diferencia cada vez más palpable a nivel de inquietudes musicales: yo cada vez estaba más interesado por el jazz y ellos, no. Fue una decisión estrictamente musical. Entonces empecé a diseñar un nuevo proyecto con el que quería mezclar más rotundamente jazz y música jamaicana. Cuando tuve los músicos, empezamos ensayar, pero enseguida hubo cambios de line up. Tengo que admitir que tuve suerte porque se cruzó gente en la que no había pensado, aportando mucho nivel y personalidad al grupo. Es el caso de Eloi, Andrés, Vic o Judit. A los demás (Aleix, Sidru y Jordi), los conocía o los había visto tocar. El encuentro fue muy raro al principio porque casi no nos conocíamos, todo era muy frío. Pero enseguida apareció un feeling (a nivel humano y musical), que aún hoy me tiene gratamente sorprendido. Ni el mejor de los casos me imaginaba un grupo como el que formamos.

Además, la decisión se toma en un momento particularmente complicado, puesto que el álbum “Just Delightin” se encuentra grabado con los músicos que integraban The Delighters -supongo que de ahí su título- y a punto de ser editado por la marca Silver Bullets. ¿Cómo se plantea el rodaje en escena de un álbum que no ha sido creado por quienes deben defenderlo en directo?

Fue otra situación difícil. Cuando comuniqué mi decisión a Delighters, no pensaba en sacar el disco con otro proyecto, pero ellos tampoco tenían ganas de quedarse con unos temas que no sentían suyos (yo era compositor y arreglista del grupo), de modo que me dijeron que era más razonable que lo utilizara para mi nuevo proyecto. A los miembros del nuevo grupo les incomodó, pero a mí me pareció bien pensado, puesto que con un disco en el mercado todo es mucho más fácil. El título, efectivamente, es un guiño a mis antiguos compañeros y autores del disco. Paralelamente, con TGA teníamos que tocar una música que el grupo no había grabado. Adapté los temas del disco que me parecían más coherentes a nivel estilístico (un total de siete) y añadí nuevos. Tuve mucho trabajo durante unos meses. Obviamente, los temas sonaron muy distintos desde el primer momento. Supongo que esto precipitó un poco el segundo disco, puesto que era necesario plasmar el nuevo sonido.

La banda en de la que formabais parte se mantuvo activa pese a la “fuga” de su compositor principal, que eras tú, Genís. De hecho, editaron un maxi promocional de versiones a lo Giuliano Palma & The Bluebeaters bajo el título “Covers and Prawns”, que difundieron por la red de redes. ¿Qué relación mantienes actualmente con los que fueron tus antiguos compañeros? ¿Cómo valoras su continuidad?

A nivel humano es excelente, me llevo fenomenalmente con todos. Todo el mundo entendió mi decisión. Eso me tranquilizó mucho porque era un momento difícil por el fuerte vínculo emocional que tenía con Delighters. ¡La continuidad del proyecto me parece fantástica! Este verano les vi tantas veces como pude y colaboré con ellos en un concierto, tocando unos temas.

Para el último álbum, “Simbiosi”, se produce un nuevo cambio de rumbo en la banda, instalándoos en la factoría madrileña Liquidator en detrimento del sello Brixton, en el que al parecer iba a producirse el salto cualitativo de su sucursal Silver Bullets al propio Brixton. ¿Qué motiva vuestro paso a Liquidator cuando prácticamente se daba por hecha la edición en el sello vizcaíno?

Brixton Records y TGA tenían unos intereses distintos y no nos entendimos. Nuestra intención era sacarlo con ellos y a ellos les interesaba el disco del grupo, pero la cosa no cuajó, ninguna de las partes cedió. Entonces enseñamos el disco a otros sellos, entre los cuales estaba Liquidator. Enseguida nos entendimos y la valoración hasta el momento es muy positiva.

Una particularidad de vuestra última obra es que se encuentra fraccionada en dos mitades o facetas bien diferenciadas: la primera de ellas denominada “aromes jamaicanes” y la segunda “atmósferes jazzístiques”. ¿Qué particularidades a nivel musical diferenciáis entre dos géneros -ska y jazz- que se han nutrido mutuamente desde hace más de cinco décadas? ¿Por qué no editar directamente un vinilo de doce pulgadas en lugar de realizar esta distinción “forzada” en un cd?

No se trata de una edición forzada. Desde el primer momento tuvimos un cd en mente. Incluso Liquidator nos preguntó en qué formato queríamos editarlo. Lo que pasa es que pensábamos un trabajo que mostrara la ambivalencia de TGA: que mostrara nuestra cara más jamaicana y nuestra cara más jazzística. Primero pensé en un disco doble, pero enseguida abandoné la opción, puesto que son demasiados temas y me parece muy delicado. Luego se me ocurrió la idea de plantearlo como si fuese un vinilo, con dos caras. Me gustó mucho la idea y decidimos hacerlo así. Por lo que respecta a la primera pregunta, yo creo que ska y jazz son músicas que ligan mucho puesto que tienen orígenes muy parecidos. Además, muchos de los músicos jamaicanos que dieron forma al ska controlaban el lenguaje jazzístico. Es el caso de Ernest Ranglin o Tommy McCook, por ejemplo. Una de las cosas interesantes que te da el jazz es la actitud. Para mí es básicamente eso: una actitud o manera de vivir la interpretación, más que un estilo. La música jamaicana, por otro lado, ofrece toda una variedad de grooves con los que es muy bonito hacer música. Podemos decir que lo que hace TGA es tocar música jamaicana con actitud y lenguaje jazzístico.

Buena parte del repertorio que integra el álbum “Simbiosi” se nutre a base de versiones de estándares del jazz, soul o rock steady. ¿Sigue siendo necesaria para una banda la inclusión de versiones que el público pueda reconocer y canturrear en directo? ¿Qué hace a una versión apropiada para el repertorio de The Gramophone Allstars y cómo la trabajáis en el local de ensayo hasta que pasa a integrarse plenamente en el repertorio?

Más que el hecho de que el público pueda reconocer los temas, nos interesan los standards como otro elemento del mundo del jazz susceptible de ser mezclado con música jamaicana. El color que se obtiene tocando un standard de jazz a la jamaicana es muy interesante. Por eso tocamos tantos. Además, es evidente que hay un trabajo de arreglos muy duro: cambios de armonía, de compás, añadir la parte de los metales… es como un proceso de creación a partir de un material ya creado. No se trata de una cuestión de gandulería. El criterio es tan sencillo como que sea un tema bonito. El modo de trabajo de TGA siempre es el mismo, el arreglista (casi siempre yo) trae un arreglo al ensayo. Se trabaja su propuesta a partir de las impresiones de los músicos una vez tocado el tema. Siempre hay mucho diálogo. Metafóricamente, podríamos decir que el arreglista propone un cuadro (con los colores, elementos…) que se pinta entre todos.

El gramófono que empleáis en vuestra iconografía me sugiere formularos una pregunta: ¿la música que escucháis es preferentemente en vinilo y de la época dorada del jazz? ¿Habéis encontrado un solista o banda actual que les haga sombra a los Bird, Ellington y compañía? ¿Cómo valoráis la buena prensa de que goza el jazz en la actualidad -incluso con una colección de vinilos disponible en kioskos- cuando antes se la tachaba de música refinada y elitista?

Bueno, esto varía según cada miembro. En mi caso, Bird o Dizzy me parecen fascinantes igual que los San Francisco Jazz Collective, Keith Jarret o Joshua Redman. La diferencia de gustos, en lo musical, es otra cosa que enriquece mucho al grupo. Si pasaras por las colecciones de discos de los ocho, encontrarías jazz, música jamaicana, soul, pop, punk, latin, rock, clásica, electrónica, funk y más cosas. Creo que, en general, escuchamos música en formato digital (cd, mp3…), pero algunos tenemos vinilos en casa. Lo del buen momento de la prensa especializada en jazz, me parece fantástico, aunque sigue habiendo mucho esnobismo. Vas a los conciertos y no paras de ver gente bien vestida durmiéndose. El jazz sigue siendo un elemento usado para ganar prestigio cultural.

Habrá quien encuentre anacrónica la aparición de una formación de ska-jazz a estas alturas de la historia habida cuenta de la proliferación de formaciones afines a este estilo que se produjo a mediados y finales de los noventa -me refiero a The Articles, NYSJE, Jump With Joey o Eastern Standard Time como referentes foráneos o a Amusic Skazz Band, Skaks o La Wassah Band como sus análogos a nivel estatal-. ¿Es tu formación como músico en el Taller de Músics de Barcelona la que te hace decantarte por este estilo? ¿Qué os impulsa a seguir manteniéndoos fieles a dicho estilo?

El ser o no ser anacrónico, jamás me ha preocupado. En realidad, me parece mucho más anacrónico el revival de early reggae que hay actualmente que un grupo como TGA, ¡aunque me encanta el early reggae, eh! Nosotros tocamos música jamaicana de un modo mucho más moderno, porque le añadimos muchas cosas provenientes del jazz. Eso no lo hacemos para ser más originales que otros, sino porque nos sale así. Creo que el simple hecho de tocar música jamaicana (sea ska, rocksteady o cualquier otra) ya hace la propuesta anacrónica en cierto modo. Pero no me interesa ser moderno o coherente con mi tiempo, me interesa hacer la música que me apetezca. Me parece fantástico que haya bandas de early reggae o de New Orleans. ¡Cada cual hace lo que quiere! Es evidente que nuestra condición de estudiantes de jazz tiene mucho que ver con el hecho que sigamos tocando ska-jazz.

Una de las últimas incorporaciones a la banda es la de esa preciosa vocalista que responde al nombre de Judit Neddermann, que aporta bastante personalidad a la banda y una textura de voz que me recuerda, salvando las distancias, a la inglesa Lilly Allen. ¿Qué condiciones buscabais en una cantante para formar parte del proyecto? ¿Recuerdas cómo la conocisteis -supongo en el Taller de Músics de Barcelona al que también asiste- y qué fue lo que os cautivó de ella?

Que controlara el lenguaje jazzístico, pero que fuera suficientemente versátil como para poder cantar otras cosas como ska-jazz o latin. Judit cumple con creces con estos requisitos, además de tener mucha personalidad. Estamos, tanto nosotros como ella, muy contentos de su incorporación al proyecto. Yo coincidí con Judit hace muchísimo tiempo en el Taller, ¡ella tenía unos 14 años creo! Años después, cuando quedó vacante la plaza de cantante, Sidru (trombonista del grupo) me habló de ella. Yo no la había escuchado cantar, pero había oído a mucha gente hablar bien de ella y le hicimos la oferta.

A nivel estrictamente individual, me llama la atención que os es posible simultanear a TGA con otros proyectos de estilos tan dispares como como Mazoni, The Oldians o Rock n Roll Bros -en tu caso- o 2.5.6, Declaracions e Insa Duet -en el caso de Judit-. ¿Cómo os organizáis para que no coincidan ensayos y actuaciones? En caso de coincidencia, ¿prevalece The Gramophone Allstars?

Conciliar todas las agendas no es una tarea fácil. Como somos músicos profesionales, todos estamos inmersos en muchos y diferentes grupos. Esto hace que muchas veces tengamos que ensayar con ausencias y que, en algunas ocasiones, haya que tirar de sustitutos, puesto que con el -poco- dinero que nos sale fruto del trabajo con TGA, no se puede exigir a nadie exclusividad. Normalmente, el funcionamiento es un poco como la ley del más rápido, cuando coinciden dos bolos siempre tiene preferencia el primero que se cerró.

En apenas unas fechas arrancará la gira que ha de llevaros a desplegar en escena vuestro trabajo y dado que probablemente os enfrentéis a públicos bastante heterogéneos, como son el que asiste a un concierto de música jamaicana a bailar y el que lo hace a un encuentro de jazz con la preconcepción de relajarse y disfrutar, ¿qué respuesta esperáis a nivel de público? ¿Qué planteáis de novedoso en escena en contraposición al álbum?

Principalmente, esperamos que poco a poco vaya creciendo la afluencia de público a nuestros conciertos. De momento, la acogida del disco a nivel de prensa está superando nuestras expectativas. Hemos aparecido en medios potentes como La Vanguardia, iCAT FM, RNE3, RNE4 o COM Radio, entre otros. Eso debería hacer crecer la gente que nos conoce, pero nunca se sabe. En general, hemos optado para dar un poco más de contundencia a los temas del disco, dándole un carácter más enérgico y bailable a nuestra música. Creemos que el tipo de directo que tenemos que ofrecer tiene que ser mucho más jamaicano que jazzístico.

Publicada originalmente -en su versión reducida- en la revista Enlace Funk nº35 (www.enlacefunk.com)